4 de agosto de 2011

Días te quiero comer

Los días soleados, sábados por la noche, domingos a la mañana tengo miedo a perderte. Días donde preferiría tenerte lejos de mi vida, no haberte conocido. Me sacas, me pones loca, me sube la histeria, los caprichos y la mala onda.

Esos días pienso en todo lo que hablás, en cómo y cuánto te quejás, en excusa para todo, en tu egocentrismo, en tus interminables ganas de hundirme, en vos que ya no sos vos; que ahora rompe y arregla con simples palabras. Pienso en tus esquemas irrompibles e incorrompibles, en tus pocas ganas de cambiarlo, en tus problemas y tus no-soluciones para mí.
Esos días quiero gritarte, pegarte, escupirte, decirte que sos insoportable, infumable, que no me toques, ni me llames, ni te acerques. Que me quiero olvidar.

Esos días me encierro en mi pieza, me siento en mi cama y me quedo horas mirando el techo, entre lagrimas y respiraciones agitadas, que enmarca la situacion culminante que pasa por mi cuerpo y por mi mente, sin contar el desborde de sangre que hay en mi corazón, esos días te escucho sin preocupacion y deseo gritarte que no me nombres nunca más.

Esos días planeo dejarte, esos días pretendo desgarrar mi otra mitad.
Me desprendo de vos, me abrazo a la almohada, a una cama que no es la tuya, me prendo a un peluche para aferrarme, me enredo en las sabanas.

Intento dormir, la culpa me quema el cerebro.

Pero también están esos otros días.

Días que me despierto con ganas de amarte como nunca, con las frazadas en el piso y mis piernas enroscadas en las tuyas. Esas mañanas que amanezco con tu mano explorando mi espalda, redibujando mi columna vertebral sobre la piel, recorriéndome desde la nuca hasta las piernas, escuchando tu respiración calmada y suave en mi oído izquierdo, tu boca que busca mi piel, tu lengua que me saborea y tus dientes que me mastican. Tu baba que me cae en la cara, logra despertarme y entender que no era sólo un sueño; Eras real.

Esos días que moviéndonos despacito te miro a los ojos y no necesito que digas nada, días en que tus gemidos, tus suspiros y tus temblores son el paraíso. 
Esos días te compro con palabras, te abrazo por la espalda y me pongo en puntitas de pie intentando darte un beso de pelicula, te cuento chistes, te hablo como una nenita que te enseña cómo volver a ser un nenito.

Esos días te muerdo los cachetes, te beso todo el cuerpo, te escribo cursilerías, te hago cosquillas y te canto mientras intentas dormir; esos días nos complementamos, pintamos sonrisas y me secas las lágrimas a besos.

Esos días me comés el corazón.
Esos días sabemos que “las cosas se tendrían que medir en intensidad porque no es lo mismo una hora durmiendo, que una hora con vos. No es lo mismo”.

Y ahi, es cuando creo en la eternidad; esos días tendrían que ser para siempre.

6 comentarios:

Miss Problemas dijo...

Que lindo, me encanta. Me encanto. Muy profundo y muy romantico. Ojala tuviese una historia asi de linda, porque lo tan hermoso aveces tapa los otros daños causados. Pero aun asi, no dejan de ser un dolor de cabeza.

Florencia Micaela Sërvia dijo...

Yo ultimamente como mucho..

Florencia dijo...

Tan hermoso todo esto. Te juro que el corazón me da un vuelco, me hace pensar en mi chico.

Soñadora Compulsiva dijo...

Realmente precioso, sentir distintos sentimiento por una sola personita♥
Me encanto tu blog, te aseguro que estaré visitándote seguido desde ahora tenes una nueva seguidora ^^
Beshitos *.*

Cami. dijo...

Que lindo. La segunda parte me hizo sentir amor.

Sofía dijo...

que lindo! que identificadas nos sentimos todas :) enserio, hermoso, re lindo escrito tambien.
por mi parte, obvio que no todos los novios son iguales, pero todos tienen sus pros y sus contras. siempre los pros no terminan convenciendo, porque en el fondo nos encanta. Hay que ser muy fuerte para aceptar la mayoria de contras y dejar a esa persona.
Yo por mi parte, no puedo.

gracias por darme excusas para no estudiar :P
y me gusta mucho el nuevo look del blog!